Ataque de pánico

Las personas que sufren ataques de pánico, también conocido como desorden del pánico, suelen tener ataques repentinos de miedo que pueden llegar a durar varios minutos (generalmente alrededor de 10). Los ataques de pánico vienen como consecuencia del miedo a perder el control o a que vaya a ocurrir un desastre inevitable.

Ataque de pánico

Una persona con trastorno de pánico puede desalentarse y sentirse avergonzada por no poder realizar actividades normales como ir al supermercado o conducir. Tener trastorno de pánico también puede interferir con la escuela o el trabajo.

Causas del Trastorno del pánico

El trastorno de pánico a veces se da en familias por lo que puede ser que tenga carácter hereditario, pero nadie sabe a ciencia cierta por qué algunas personas lo tienen y otros no. Los investigadores han descubierto varias partes del cerebro que están involucradas en el miedo y la ansiedad. Es importante aprender más sobre el miedo y la ansiedad en el cerebro ya que de esta manera los científicos pueden ser capaces de crear mejores tratamientos y soluciones.

Síntomas del ataque de pánico

Un ataque de pánico es un período discreto de miedo o malestar intenso acompañado de cuatro (o más) de los siguientes síntomas se inician bruscamente y alcanzan su máxima en 10 minutos:

  • Palpitaciones, palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado
  • Sudoración
  • Miedo a morir
  • Parestesias (entumecimiento o sensación de hormigueo)
  • Sensación de mareo, inestabilidad, mareo o desmayo
  • Dolor en el pecho o malestar
  • Escalofríos o sofocaciones
  • Náusea o malestar abdominal
  • Las sensaciones de falta de aire o asfixia
  • Temblores o sacudidas
  • Sensación de ahogo
  • Miedo a perder el control o volverse loco
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)
Ataque de pánico

¿Quiénes corren el riesgo?

El trastorno de pánico es dos veces más común en las mujeres que los hombres. Los ataques de pánico a menudo comienzan en la adolescencia tardía o adultez temprana, pero no todo el que experimenta ataques de pánico lo desarrollará el trastorno de pánico. Muchas personas tienen un solo ataque y nunca vuelven a tener otro. La tendencia a desarrollar ataques de pánico parece ser hereditaria.

Diagnóstico de los ataques de pánico

Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento, incluso durante el sueño. Un ataque alcanza su punto más alto en los 10 primeros minutos, pero algunos síntomas pueden durar mucho más tiempo.

Las personas que presentan ataques de pánico repetidos en su máxima expresión, pueden llegar a sentirse muy discapacitadas por esta enfermedad y deben buscar tratamiento antes de que comiencen a evitar lugares o situaciones donde han ocurrido ataques de pánico. Por ejemplo, si un ataque de pánico ocurrió en un ascensor, una persona con trastorno de pánico puede desarrollar miedo a los ascensores y esto puede afectar a la elección de un trabajo o un apartamento.

Las vidas de algunas personas se restringen tanto que terminan evitando actividades normales, tales como ir de compras o conducir. Alrededor de un tercio evitan salir de sus casas, o no son capaces de enfrentarse a una situación temida a menos que estén acompañadas por un cónyuge u otra persona de confianza. Cuando la enfermedad progresa hasta aquí, se llama agorafobia o miedo a los espacios abiertos.

El trastorno de pánico suele ir acompañado de otros problemas graves, como la depresión, el abuso de drogas o alcoholismo. Estas condiciones deben ser tratadas por separado. Los síntomas de depresión incluyen sentimientos de tristeza o desesperanza, cambios en los patrones del apetito o del sueño, falta de energía y dificultad para concentrarse. La mayoría de las personas con depresión pueden tratarse eficazmente con medicamentos antidepresivos, ciertos tipos de psicoterapia, o una combinación de los dos.

Si crees que tienes trastorno de pánico, habla con tu médico acerca de los síntomas. El médico debe hacer un examen para asegurarse de que no existe otro problema físico que esté causando los síntomas.

Tratamiento del transtorno de pánico

El trastorno de pánico se trata con psicoterapia, medicamentos o ambos.

Psicoterapia. Es un tipo de psicoterapia llamada terapia cognitivo-conductual y es especialmente útil para el tratamiento del trastorno de pánico. Se enseña a la persona maneras diferentes de pensar, actuar y reaccionar a las situaciones a las que deben enfrentarse para ayudarlo a sentirse menos ansioso y temeroso.

Medicación. Los médicos también pueden recetar medicamentos para ayudar a tratar el trastorno de pánico. Los medicamentos más comúnmente recetados para el trastorno de pánico son medicamentos ansiolíticos y antidepresivos. Los ansiolíticos son poderosos y hay diferentes tipos. Muchos comienzan a trabajar de inmediato, pero por lo general no deben tomarse durante largos períodos.

Los antidepresivos se utilizan para tratar la depresión, pero también son útiles para el trastorno de pánico. Pueden pasar varias semanas antes de que empiecen a dar resultados. Algunos de estos medicamentos pueden causar efectos secundarios como dolor de cabeza, náuseas o dificultad para dormir. Estos efectos secundarios generalmente no son un problema para la mayoría de las personas, especialmente si la dosis comienza a la baja y se incrementa lentamente con el tiempo. Habla con tu médico acerca de cualquier efecto secundario que pueda tener.

Es importante saber que aunque los antidepresivos pueden ser seguros y efectivos para muchas personas, también pueden suponer un riesgo para algunos, especialmente niños, adolescentes y adultos jóvenes. Los antidepresivos pueden causar que algunas personas tengan pensamientos suicidas o intentos de suicidio. Cualquier persona que toma antidepresivos debe controlarlos cuidadosamente, sobre todo cuando comienzan el tratamiento con medicamentos.

Otro tipo de medicamentos son los llamados betabloqueantes, que pueden ayudar a controlar algunos de los síntomas físicos del trastorno de pánico, como la sudoración excesiva, palpitaciones o mareos. Aunque los bloqueadores beta no se recetan comúnmente, pueden ser útiles en determinadas situaciones que desencadenan un ataque de pánico.